10 de Febrero de 2007
Visión Restaurador
De la
Iglesia Victoriosa de los Últimos Tiempos
Una carta abierta a líderes y maestros en la iglesia
Estimados Santos,
Durante estos días de una realización más profunda del
amor del Padre, asombrosos señales y maravillas y cosecha abundante, parece
inconsistente hablar sobre eventos de los días finales que suenan de lobreguez
y condenación. Persecución, sufrimiento y martirio parece estar fuera de
nuestro concepto actual de la bondad y amor del Padre. Pero ver estos eventos
como lobreguez y condenación es mirar
solamente lo natural.
Cuando le
preguntaron a Jesús sobre el fin del siglo, El dijo a sus discípulos que
debería perseverar hasta la siega que ocurriría al fin del siglo. Les dijo
repetidamente tanto en los evangelios como en el Apocalipsis que la persecución
aumentará. Dijo que el mundo les aborrecería y los mataría así como le
aborrecieron y le mataron a El. Les advirtió sobre esto anticipadamente para
que cuando ocurriera no tropezarían (Juan 16:1). A pesar de sus advertencias,
dijo que muchos apostatarían y el amor de muchos se enfriaría (Mateo
24:7-13).
Nuestra visión de la meta finar al terminar el siglo
es confuso porque los que enseñan sobre las cosas postreras no están de acuerdo
en lo básico. Algunos insisten que estaremos aquí; otros insisten que habremos
partido antes que empieza la tribulación. Otros insisten que los eventos
descritos a partir del capítulo cuatro de Apocalipsis ni siquiera se tratan de
la iglesia. Algunos insisten que estos eventos ya ocurrieron. Pocos ven a estos
eventos como el proceso que nuestro Padre amoroso ha elegido para transformar a
sus hijos a la imagen de Jesús, aunque Jesús llamó a estos eventos dolores de
parto. Pocos reconocen a estos eventos
como el proceso elegido por nuestro Padre amoroso para glorificarse a sí mismo
al derrotar al diablo por medio de su iglesia.
Efesios 3:9-11 dice que Dios creó todas la cosas para
demostrar su multiforme sabiduría por la iglesia a los principados y
autoridades en los lugares celestiales, y esta es su propósito eterno en Cristo
Jesús. La sabiduría de Dios se define como la sabiduría de la cruz en I
Corintios 1:18-25.
Una parte crucial de esta demostración de la sabiduría
de Dios ocurrirá durante los últimos tres años y medio del siglo, cuando la
iglesia se confrontará contra el sistema anticristo de Satanás. Esta
confrontación final y decisiva del siglo entre el bien y el mal se describe en
ambos Daniel y Apocalipsis. Esta es la pieza faltante de la rompe-cabeza de nuestro
entendimiento de los últimos días, porque coloca la cruz y la iglesia en el
centro mismo de los eventos.
Nosotros, la iglesia, sabemos que saldremos
victoriosos al fin de este siglo. Jesús dijo que a nuestro Padre le ha
complacido darnos el reino (Lucas 12:32). Daniel aprendió que los santos
recibirán el reino para siempre (Daniel 7:17-18).
Sin embargo antes que eso sucede, Daniel aprende que
los santos serán entregados a un sistema de anticristo por tres años y medio
que hará guerra contra ellos y los vencerá (Daniel 7:21-27). Aprende que el
pueblo santo será destruida (Daniel 8:24), y que el siglo termina sólo cuando
su poder ha sido dispersado (Daniel 12:7-10). Quedó confundido porque no tenía
un modelo para victoria en medio de lo que parecía derrota total. Esto le turbó
tanto que se enfermó.
Seguimos leyendo en Apocalipsis que estos santos y el
pueblo santo de Daniel son seguidores de Jesucristo. Apocalipsis confirma que
serán entregados al sistema anticristo durante 42 meses [tres años y medio] y
les hará guerra y los vencerá (Apocalipsis 13:5-10). En medio de todo esto se
les dice que perseverasen y que los que mueren son bienaventurados (Apocalipsis
14:9-13).
Apocalipsis también dice – en lo que parece ser una
paradoja – que los santos han vencido a Satanás por la sangre del Cordero, la
palabra de su testimonio, y no amando sus vidas hasta la muerte (Apocalipsis
12:11). La clave para entender esto es reconocer la sabiduría de la cruz en
aquellos que son vencidos en lo natural, están venciendo en lo espiritual. Los
santos vencen por poner sus vidas por Cristo. Los dos testigos – que parecen
ser los miembros de la iglesia más ungidos que hayan caminado sobre la tierra –
son vencidos y matados. Ellos son un cuadro de lo que se espera a una gran porción
de la iglesia en los últimos días. El escenario es una paralela al ministerio
público y muerte de Jesús, excepto que al fin del siglo involucra a todo el
Cuerpo de Cristo.
Leemos en Apocalipsis 7:9 de una gran multitud de
santos sin número que salieron de la gran tribulación. Se ve claramente que son
una porción de la iglesia, porque han lavado sus ropas y han emblanquecido sus
vestiduras en la sangre del Cordero. Probablemente son un número más arriba de
un billón, porque tiene que ser un número de mayor magnitud que el ejército de
doscientos millones de la sexta trompeta de juicio que pudo ser contado. Una
cuarta parte de la población del mundo – ahora cerca de dos billones – es
entregada al jinete del cuarto sello. Leemos que en la apertura del quito sello
que Dios tiene una cuota de mártires Cristianos para este tiempo. Jesús dijo
que a menos que fueran cortados los días ninguna carne sobreviviría.
La victoria más grande que jamás haya sido ganada fue
la que Jesús ganó en la cruz. No parecía una victoria en lo natural mientras El
colgó allí quebrantado, pero fue la sabiduría de Dios – la sabiduría de la
cruz. Si entendemos que esta sabiduría será demostrado por medio de la iglesia
al fin del siglo, entonces los eventos finales descritos en Daniel y en
Apocalipsis tienen sentido. Si pensamos que la iglesia será ausente de la
tierra en este tiempo, entonces ni siquiera empezamos a entender el plan de
Dios para los últimos días.
Nosotros sabemos que Jesús legalmente derrotó a
Satanás en la cruz. Pero eso fue solamente el comienzo del plan de Dios. Jesús
entonces entregó el cumplimiento de esa derrota legal a la iglesia en el poder
y autoridad de Su nombre. Jesús dijo a sus discípulos “Os he dado autoridad
sobre todo el poder del enemigo (el diablo).” No nos va a quitar esa autoridad.
Está esperando que la iglesia cumpla su destino.
La Biblia indica que habrá un gran derramamiento del
Espíritu Santo, y ya empieza a suceder en todas partes del planeta. Habrá
temibles demostraciones de señales y milagros, y ya empiezan. Habrá grandes
victorias y muchos serán añadidos al
reino. El reino de Dios viene en aun mayor medida. Apocalipsis 12:10 dice:
“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía, Ahora ha venido la salvación,
el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo…”
Los enfermos son sanados, los muertos resucitados y
las obras de Jesús y aun mayores están haciéndose en cada vez mayor número
sobre la tierra. Y seguirán aumentando al ser derramado el Espíritu Santo en
mayor medida. Los testimonios son tremendos y Dios se está glorificando. ¡Que
ciudades y naciones enteras y billones de almas sean salvas al manifestarse
Jesucristo en su iglesia!
Pero no debemos de perder de vista la meta que la
Biblia describe. Debemos integrarlo a nuestra visión para que no tropecemos. El
tiempo pronto se aproxima cuando muchos en la iglesia serán llamados para poner
sus vidas por su fe. Necesitamos comprenderlo como una demostración del plan de
redención de nuestro Padre amoroso. Tal vez no es el amor suave que preferimos,
pero es el amor más grande, el amor que
pone su vida por sus amigos – un amor más fuerte que la muerte. La revelación
de mayor profundidad que estamos experimentando nos está preparando para responder
con esta clase de amor.
Jesús compara este proceso a un alumbramiento y llama
los eventos del fin del sigo dolores de parto. Toda la creación está gimiendo
en alumbramiento para la manifestación de los hijos de Dios. A nadie le gustan
los dolores de parto, pero todos deben estar dispuestos a sufrirlos para dar a
luz.
La Biblia dice que Jesús fue perfeccionado por medio
des sus sufrimientos. Si vamos a ser un pueblo semejante a Jesús al fin del
siglo, entonces podemos esperar ser perfeccionado por medio de nuestro
sufrimiento. Pablo habla acerca de compartir en los sufrimientos de Jesús y
suplir lo que falta en los sufrimientos del cuerpo de Jesús. Los dolores de
parto son más frecuentes y más intensos al llegar el tiempo de alumbramiento.
No es coincidencia que el alumbramiento de los hijos de Dios sucede en un
tiempo de “gran tribulación.” De los dolores intenso finales de parto de gran
tribulación se manifiestan los que han lavados sus ropas y los han
emblanquecido en la sangre del Cordero. Sólo entonces volverá Jesús, porque El
viene por una esposa sin mancha ni arruga que se ha preparado para las bodas
del Cordero.
Yo no quiero sufrir. Y el propósito aquí no es elevar
el sufrir por amor a sufrimiento. Pero si Jesús requiere que yo comparta en sus
sufrimientos como parte del proceso de ser transformado a su imagen, entonces
quiero estar listo para padecer aquellas cosas que El describe como dolores de
parto. Y voy a perseverar por los dolores de parto sólo si entiendo que vienen
de la mano de mi Padre que me ama y tiene en mente mis mejores intereses
eternos.
Pablo compara esta vida Cristiana a corren una carrera
y exhorta a la iglesia a correrla con paciencia y perseverancia. Entendiendo la
longitud y naturaleza de una carrera y la preparación necesaria es crucial para
correr un a buena carrera y terminar. Una carrera de 100 metros requiere una
diferente preparación que una maratón. Correr por subidas requiere un
entrenamiento que corren en un campo plano. Debemos restaurar la visión de la
carrera puesta delante de nosotros equipándonos con la idea de perseverar por
los dolores de parto hasta la siega al fin del siglo tal como Jesús nos
instruyó.
Tres años y medio es un tiempo de testimonio. El
ministerio de Jesús fue esta duración. Elías profetizó que no llovería por ese
período. Los dos testigos darán testimonio por ese plazo. Y la mayoría del
libro del Apocalipsis se trata de estos tres años y medio al fin del siglo.
Esta es la última vuelta al estadio de la carrera a la cual la iglesia es
llamada a correr.
Pedro y los demás discípulos no pudieron comprender
por que Jesús decía que era necesario que padeciera y muriera. Ellos pensaban
que iba a derrotar a Roma y luego entregarles el reino. Asimismo muchos no
comprenden lo que nos está diciendo en Apocalipsis. Muchos creen que la iglesia
será victoriosa tomando dominio en este mundo y transformando los sistemas del
mundo antes que Jesús regresa. Pero eso no corresponde a la naturaleza y
secuencia de eventos profetizados en Daniel y Apocalipsis. Falta una pieza a la
rompe-cabeza – la cruz. La cruz viene antes de victoria, porque es el camino a
la victoria. Jesús no sufrió y murió para que nosotros no tuviéramos que sufrir
y morir. El lo hizo para libertarnos del pecado y luego nos invita a levantar
nuestra cruz y seguirle.
Esto no significa que debemos ignorar los sistemas del
mundo. Los sistemas del mundo están llenos de personas que necesitan oír el
evangelio. Daniel daba testimonio en medio de Babilonia, y él tuvo que “salir
de ella” aunque vivía en medio de ella. Babilonia eventualmente derramará la
sangre de los santos y los que tienen en testimonio de Jesús (Apocalipsis
17:6), pero hasta que eso suceda, venceremos dando testimonio en medio de ella.
“Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero y de
la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la
muerte.” (Apocalipsis 12:11)
Bendiciones en Su gracia,
Vern Kuenzi
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