Capítulo 12

¿Quiénes son la Mujer y sus Hijos?


Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días (Apocalipsis 12:1-6).

Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12:13-17).

Esta es tal vez la visión más misteriosa y a la vez fundamental en la Biblia acerca del plan de Dios para la culminación de la redención de su creación al fin de la época. Identificando la mujer y sus hijos es crucial para comprender la composición de la compañía de los redimidos. Es necesario tener en cuenta toda Escritura profética para poder llegar a una correcta identificación de estos grupos claves. Ella es revelada en el cielo como una gran señal junto con sus hijos, “el hijo varón” y “el resto de la descendencia de ella”. ¿De quienes o de qué son señales, y pueden estas señales celestiales encontrar un paralelo en la tierra?

Es fácil ver que esta visión celestial tiene aplicación en toda la historia de la línea de los redimidos. Desde el tiempo de Eva siempre ha habido una mujer luchando para dar a luz, y el diablo siempre ha buscado la manera de matar a r si la visión se está refiriendo a Jesús de hace dos mil años o a la Iglesia vencedora, dado que la Iglesia vencedora también regirá con vara de hierro.

Los estudiosos tienen diferencia de opiniones. La mayoría optan por la analogía más obvia a primera vista, que está refiriendo a Jesús. Sin embargo el pasaje indica un nacimiento que ocurre tres su descendencia. La aplicación a Moisés y a Jesús y la situación con Ester y Amán vienen a la mente. Sin embargo estamos desafiados y confinados en el contexto con identificar un segmento particular de la visión más amplia que se aplica específicamente a los últimos tres años y medio de esta época. En otras palabras, ¿Quiénes son estos grupos de personas en la tierra que durante los últimos tres años y medio de esta época son representados con los personajes de esta visión celestial?

¿Quiénes son “El Resto de su Descendencia"?

El primer paralelo es la obvia coincidencia entre “el resto de la descendencia de ella” contra quien el dragón hace guerra y los santos de Daniel y Apocalipsis.

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12:17).

Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación (Apocalipsis 13:7).

Ya hemos concluido que estos santos representan la Iglesia de la última generación en la tierra al final de la época. Apocalipsis capítulos 13 y 14 describen esa guerra entre Satanás y los santos. Desde el principio hasta el final los santos son exhortados a mantener su perseverancia y fe (Apocalipsis 13:10), y a guardar los mandamientos de Dios y la fe en Jesús (Apocalipsis 14:12). Autoridad sobre todo tribu, pueblo, lengua y nación es dada al anticristo, pero una gran multitud la cual nadie puede contar de todo tribu, pueblo, lengua y nación surge victoriosamente de esa guerra.

¿Quién es el Hijo Varón?

La descripción del hijo varón se asemeja tanto a Jesús que es difícil determinaaños y medio antes del fin de la época, lo cual significa algo distinto al nacimiento de Jesús hace dos mil años. Jesús comparó los eventos justo antes del fin de la época a los dolores de parto en aumento. Alguien va a nacer al fin de la época, pero ¿quién es?

Pablo dijo que toda la creación gime con dolores de parto por la revelación de los hijos de Dios. El nacimiento del hijo varón, el único nacimiento claramente identificado en el libro de Apocalipsis, sugiere que este hijo varón podría tener algo que ver con aquellos hijos de Dios por los cuales toda la creación está esperando.

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días (Apocalipsis 12:5-6).


Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás (Salmo 2:7-9).


Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre (Apocalipsis 2:26-27).

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra…. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 3:10,12-13).

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:34-36).

Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente…. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios (Apocalipsis 14:1,4-5).

El hijo varón es mejor representado como un grupo selecto de vencedores de la Iglesia incluyendo Cristianos, tanto judíos como gentiles que han madurado temprano a la semejanza de Jesús y son llevados al cielo a la mitad de los siete años finales de la época. No es la Iglesia en su totalidad, sino solamente la porción primicial que es representativa de la cosecha final mayor. Son santos irreprensibles que no tienen necesidad de mayor prueba y purificación por el fuego de la tribulación. El punto en tiempo y la descripción del hijo varón arrebatado al cielo al principio de los últimos tres años y medio de esta época concuerda con el tiempo de la aparición y descripción de los 144.000 ante el trono de Dios en Apocalipsis 14:1.

Si el número 144.000 es literal, y hay dos mil millones de Cristianos en la tierra al final de la época, la proporción escogida solo sería aproximadamente uno en veinte mil, aceptando que los que han muerto en Cristo no están incluidos. De manera que la proporción de las primicias de la cosecha final no es más que unos pocos selectos granos relativo al vasto campo de granos, así las primicias de la Iglesia serán unos pocos individuos que han dado todo para seguir a Jesús a dondequiera que vaya. La gran mayoría de la Iglesia, “el resto de la descendencia de ella”, tendrán que ser purificados en la gran tribulación hasta el grado necesario para ser conformados a la semejanza de Jesús. Creo que es por eso que Jesús dijo, sin mencionar opción, Los que perseveren hasta el fin serán salvos.” No es porque Dios los ama menos que las primicias. Su llamado, sin embargo, es pasar por el fuego de purificación y entregar sus vidas, si son llamados a hacerlo, para vencer a Satanás. Parece que es el hijo varón en el cielo, las primicias de la Iglesia, quien está hablando en Apocalipsis 12:10,11 e identifica a los dejados en la tierra como “nuestros hermanos”.

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte (Apocalipsis 12:10-11).

El acusador de los hermanos no encontró nada (ningún pecado) en las primicias así como no encontró nada (ningún pecado) en Jesús, porque ninguna mentira fue encontrada en sus bocas y son irreprensibles. Han sido presentados a Cristo como vírgenes puras. Han alcanzado el estatus de la esposa. Los que quedan atrás son las novias que recibirán estatus de esposa a través de la purificación de la gran tribulación. Así que no es hasta Apocalipsis 19 que la esposa se ha preparado. El tiempo del verbo vencer en el griego significa una acción aún no terminada, pero considerada como ya perfeccionada. El arrebatamiento del hijo varón a la mitad de los siete años finales podría ser tomado como un rapto “pre-gran tribulación”, si de hecho hay santos escogidos de entre los que están viviendo en la tierra. Para los que buscan ser contados con los de este grupo, la calificación es la madurez evidenciada por la santidad.

.a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha (Efesios 5:27).

¿Quién es la Mujer?

El libro de Apocalipsis es un libro de contrastes. Lo bueno en contraste con lo malo. La marca de la bestia en contraste con la marca de Dios. Los verdaderos profetas en contraste con los falsos profetas. Hay una visión de una mujer en Apocalipsis 17 que representa a una ciudad de maldad. Tal vez la identificación de la mujer malvada nos puede proveer una pista, en contraste, con la mujer santa.

Si Babilonia es la gran ciudad representada por la mujer malvada, la ciudad contrastante representada por la mujer santa sería la ciudad santa de Jerusalén. En Gálatas 4:26 leemos que la Jerusalén de arriba es de hecho representada como la madre de la Iglesia. El Señor empezó a darme entendimiento acerca de quién era la mujer, hablándome una palabra una madrugada en 1997: “la Jerusalén de arriba es nuestra madre.” El estaba señalando una Escritura de la Biblia.

Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa (Gálatas 4:22-28).

Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz. . . . (Isaías 51:1-2).

Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo (Romans 9:8-9).

Sara representa a la mujer libre, la Jerusalén de arriba, y sus hijos son los hijos de Dios de los cuales toda la creación espera. Aunque la Jerusalén de arriba es descrita como estéril y desolada, ella es una representación alegórica de la carne y sangre, libre y linaje prometido de Sara en la tierra quien da a luz a sus hijos con dolores de un vientre físico. La Jerusalén de arriba representa a nuestra madre espiritual, y Sara representa a nuestra madre física. Es Dios quien transforma lo natural en lo espiritual, de la misma manera que Él transformará nuestros cuerpos físicos en cuerpos celestiales.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos. . ." (Génesis 3:15-16).

Pero se salvará (Alt. “será restaurada”) engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia (1 Timoteo 2:15 NIV).

La profecía de Génesis claramente está incluida en la visión de la mujer celestial de Apocalipsis 12. Ella representa la línea física de Sara y no la de la Jerusalén de arriba que ni está con dolores ni da a luz. Los hijos son representados en la Biblia como corona, y la corona de doce estrellas en su cabeza ha de representar los doce hijos de Israel y tal vez los doce apóstoles iniciales de la Iglesia también. Ella está aún bajo la maldición de Génesis y no ha sido liberada ni restaurada. La visión es de una mujer luchando con los dolores de parto para dar a luz a una porción de la Iglesia en el fin de la época y en el proceso será salva y restaurada. ¿Quién, a través del proceso de dar a luz será restaurada? ¿Hay un pueblo al final de la época que huye al desierto para ser protegido de Satanás por tres años y medio, y es restaurado por medio del proceso de dar a luz y es salvo por medio del proceso de dar a luz a una porción de la Iglesia? ¿Quién es ella, sellada para redención, pero a la vez identificada como distinta de la Iglesia?

Dios Nunca se Olvidará de Israel, pero ¿Le han Olvidado sus Hijos Gentiles?

Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová (Jeremías 31:35-37).

Obviamente aún no hemos medido los cielos, arriba ni sondeadas las profundidades de la tierra. Entonces Dios no ha abandonado a Israel. Las Escrituras presentan a Israel como la esposa de Dios, escogida para dar a luz a hijos, aunque ha sido adultera e infiel. Inicialmente es rechazada pero después será aceptada y restaurada.

He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo (Jeremías 30:23-31:2).

Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi (mi esposo), y nunca más me llamarás Baali (mi amo) (Oseas 2:14-16).

Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel…. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días (Oseas 3:1,5).

Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor (Isaías 54:6-8).

y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara…. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto (Ezequiel 20:35, 37).

He aquí los ojos de Jehová el Señor están contra el reino pecador, y yo lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová. Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal. En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto (Amos 9:8-12).

Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán. Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él (Oseas 5:15-6:2).

Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto…. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel (Miqueas 4:9-10, 5:3).

Aunque el libro de Apocalipsis fue escrito específicamente a la Iglesia, el Antiguo Testamento está repleto de promesas proféticas a Israel que aún no se han cumplido. Dios ha dicho que jamás olvidará a su pueblo escogido de Israel. Sin embargo una Iglesia, compuesta principalmente de gentiles a menudo lo hace. Pablo enfáticamente presenta la prioridad de la raíz judío de la cual las ramas gentiles reciben su savia vivificante en Romanos capítulo 11. Es debido a que las ramas naturales han sido cortadas que las ramas gentiles pueden ser injertadas y recibir la vida que Jesús, un judío, vino a ofrecer.

Los gentiles no deben de ser arrogantes hacia Israel porque es a Israel que los gentiles deben el privilegio de llegar a ser injertados al olivo que lleva la raíz santa.

Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti (Romanos 11:16-18).

Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos (Romanos 11:24-33)!

Nuestra doctrina de la Iglesia de los tiempos finales es a menudo influenciada por la teología de re-emplazamiento, en la cual asumen que la Iglesia espiritualmente re-emplaza a Israel en los pasajes donde la Biblia habla literalmente de la nación de Israel. Referencias a Sión ya no son aplicadas al Israel físico, sino a la Iglesia. Mientras que es claro que muchas promesas refiriéndose a Sión son aplicables a la Iglesia, no es correcto llegar a la conclusión que las promesas ya no tienen aplicación a Israel porque la Iglesia ha re-emplazado a Israel. Tenemos que mantener en mente que hay un Monte de Sión que representa a la compañía del nuevo hombre de los redimidos judíos y gentiles, y hay un Monte Sión terrenal, el cual representa a la nación literal de Israel. El Monte Sión terrenal seguirá teniendo significado a través de los mil años enteros del reinado de Jesucristo en la tierra. Dios no ha abandonado a Israel, y la Biblia indica que el cumplimiento de las promesas de la restauración de Israel solo han estado puesto en espera hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.

Como consecuencia de esta confusión, la doctrina de la Iglesia acerca de los tiempos finales tienen sus papeles confundidos. Israel es a menudo confundido por la Iglesia, y viceversa. Las advertencias de Mateo 24 son interpretadas como dirigidas a Israel (las cuales claramente son dirigidas a los discípulos de Jesús), y en Apocalipsis 12 la Iglesia es tomada como la mujer celestial, cuando claramente es su descendencia que son descritas como la Iglesia. Israel es tomado como el enfoque de Apocalipsis, pero en realidad está detrás del escenario en dolores de parto.

Yo creo que la mujer descrita en esta visión celestial representa a Israel, literal y física, que ha sido cegado de una manera sobrenatural por el beneficio de los gentiles. Este es un grupo distinto de los judíos mesiánicos. Los judíos mesiánicos serían incluidos como parte de la Iglesia, o el hijo varón o el resto de la descendencia de la mujer. Pablo hace una distinción clara en Romanos capítulo 11 entre el remanente de Israel y los que son endurecidos y tropiezan. Es este grupo especial que es endurecido y tropieza por el beneficio de los gentiles que son restaurados al fin de la época cuando su ceguera es quitada. Cuando la plenitud de los gentiles haya entrado, su visión será restaurada por Dios, y serán injertados de nuevo en el olivo santo. Todo el capítulo de Romanos 11 se trata de este punto. Tiene que existir un grupo especial de Israel, cubierto y protegido a través de este tiempo de la angustia para Jacob, para que sean cumplidas las Escrituras acerca de la restauración de esa nación que solo viene al final absoluto de la época. Y estos son claramente distintos del remanente mencionado en el principio de Romanos capítulo 11. Estos son una porción de “todo Israel” que será salvo.

¿Está incluida alguna porción de la Iglesia en la mujer? ¿No dicen las Escrituras que toda la creación está gimiendo con dolores de parto? Esta visión celestial es una visión que podría ser aplicada a toda la creación desde la caída. Sin importar que tan ampliamente simbólica sea la mujer, y que tan claramente el simbolismo del hijo varón describe a Jesús, sin embargo, estamos obligados a limitar la visión para aplicar específicamente a un grupo o grupos de gente de carne y sangre vivos en la tierra durante los últimos tres años y medio de la época. La definición de la Iglesia como aquellos que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo reservaría a cualquier judío y gentil viviente que cae dentro de esta categoría no siendo la mujer en sí, sino el hijo varón o el resto de la descendencia de ella. La mujer, parece, sería reservada a aquellos que específicamente aun no son Cristianos, pero, sin embargo, de la línea de Sara y sellados para ser redimidos al final. Creo que la mujer celestial es mejor entendida como aplicando a esta cegada – pero sellada para redención – porción del Israel natural. En un sentido ella es la Iglesia – solo que no es aún de la Iglesia. Su regeneración es detenida hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.

Confundiendo los papeles de estos grupos claves puede resultar en pérdida de visión para el papel que la Iglesia tiene que jugar en el escenario de los tiempos finales. La mujer es específicamente protegida de Satanás y físicamente preservada hasta el fin de la época, mientras que Satanás hace guerra contra “el resto de la descendencia de ella”. La llamada espiritual de su descendencia, como hemos visto, es vencer a Satanás en parte permitiendo que ellos mismos sean vencidos físicamente. Esta es una distinción crucial que involucra el mismo corazón del plan de Dios para su Iglesia y para Israel.

Es el destino de este remanente escogido de Israel ser protegido sobrenaturalmente hasta el fin de la época, en el que serán convertidos e injertados otra vez. Es el destino de la Iglesia entregar su vida como semilla redentora para esa conversión y traer a este remanente de Israel a celos por este testimonio de ellos quienes han estado con Jesús para demostrar este amor más grande por sus hermanos. Considerando la historia de relaciones dañadas entre Judíos y Cristianos durante los últimos dos milenios, posiblemente nada menos que una demostración de este amor de lo más grande posible entre hermanos sanará a esa brecha. Cuando una Iglesia principalmente de gentiles vive, ama y muere como Jesús por sus hermanos judíos, sus hermanos judíos prestarán atención.

Estabamos Encinta, Gemimos con Dolores, Dimos a Luz

Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo (Isaías 26:17-18).

Esto no es la Iglesia hablando. Son las palabras de Sión agonizando con los dolores de alumbramiento hasta que los propósitos de Dios sean cumplidos. Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad” fue dicho por Pablo en Romanos 11 en contraste directo con la Iglesia Gentil a quien está dirigiendo la palabra. Esta es la mujer de Apocalipsis 12 en dolores de parto – Sión en la tierra con dolores de parto para dar a luz a sus hijos.

Los propósitos finales por los cuales Dios creó a la nación de Israel no serán frustrados. Sus pactos con esa nación no han sido anulados y nunca serán. Es a través de Israel que Dios bendecirá a todas las naciones.

Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella (Génesis 17:15-16).

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra (Génesis 18:17-18)?

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29).

Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración (Romanos 11:12)?

Liberación para la tierra y dando a luz a los habitantes del mundo fue su llamado y propósito. Aunque en lo natural y en sus propios ojos fallaron, los propósitos de Dios no pueden ser frustrados simplemente por los defectos de los hombres.

Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos (Isaías 49:20-21)?

Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová…. Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré. Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas. Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos (Isaías 54:1, 11-13).

Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. ¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios (Isaías 66:7-9).

Naciones de la tierra aún serán consideradas como hijos de Israel. Esto fue el plan original de Dios y todavía es vigente. Sin embargo, Israel ha sufrido, está sufriendo, y tiene que seguir sufriendo la agonía de ese alumbramiento hasta que haya terminado el proceso de alumbramiento.

Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos…. Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos (Jeremías 4:23-24, 31).

Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado (Jeremías 30:4-7).

Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? 10 Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel (Miqueas 4:9-10, 5:3).

La esencia del misterio de Israel y la Iglesia está contenida en estas Escrituras, las cuales muy claramente presentan a Israel en la forma de Sión, y la Hija de Sión, como la mujer de Apocalipsis 12 en la tierra con dolores de parto. Este modelo representa los límites en los cuales el Israel natural escogido ha sido puesto hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, momento en el cual Dios restaurará al remanente de Israel en pleno cumplimiento de las promesas originales. Ella es un remanente especial apartado de los escogidos, llamados a un propósito específico – dar a luz a la Iglesia gentil. No se trata de dos Iglesias. Se trata de una sola Iglesia - la compañía de un solo hombre nuevo, judío y gentil en formación (ver Efesios 2:13-22).

A los hijos del Reino, los cuales Israel no ha engendrado físicamente, le serán atribuidos a ella como sus hijos espirituales. Hijos de Rut (gentiles), concebidos en espíritu por su Redentor, serán contados como los hijos espirituales de Noemí (Israel). Así como Obed fue alimentado en el regazo de Noemí, las naciones son presentadas como alimentándose de los pechos de Jerusalén. Es el misterio de Israel dando a luz a la Iglesia gentil que librará los vientres de los gentiles para corresponder y ser fructífero a favor de Israel.

La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo (Juan 16:21).

Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella; para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo (Isaías 66:10-13).

Los Dolores de parto que ella ha sufrido a través de esta época han sido, hasta cierto grado, para el beneficio de los gentiles.

Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos…. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos (Romanos 11:30-31, 33)!

!Que pronto llegue el día cuando su ceguera será quitada de una manera sobrenatural y dirán: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”!

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor (Mateo 23:37-39).

Ellos serán perdonados, nacidos de Nuevo, llenos del Espíritu, e injertados en la compañía de un solo hombre nuevo. Que no fallemos al excluir a Sión de nuestra visión y comprensión de las promesas maravillosas que aún quedan por cumplirse en una Jerusalén restaurada y en un Israel restaurado.

Hasta . . .

El pacto irrevocable que Dios hizo con Abraham no dependía del comportamiento de Israel como nación. Aunque el pacto no fue anulado, su desobediencia trajo sobre ellos juicio.

Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad (Isaías 6:9-10).

La mujer sigue encerrada a la maldición gentil hasta…

Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa (Isaías 6:11-13).

La plenitud de los gentiles no vendrá hasta que Jerusalén deje de ser hollada por los gentiles. Esto no sucede hasta el final de la época. El atrio es dado a las naciones, y la ciudad santa es hollada hasta el final de los últimos tres años y medio de la época. Esto no debe de ser enteramente espiritualizado, porque las varas para medir mencionadas en la Biblia siempre son utilizadas para medir objetos físicos.

Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses (Apocalipsis 11:1-2).

Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan (Lucas 21:24).

Según estas Escrituras, los tiempos de los gentiles continúan hasta el final de los tres años y medio de la época. Jerusalén actualmente está siendo hollada por los gentiles. Eso no terminó en 1967. El atrio actualmente está ocupado por la Mezquita de la Roca. Actualmente, los judíos no pueden adorar abiertamente en el monte del templo, sin causar un incidente internacional. Israel tiene que permanecer parcialmente cegada hasta que la plenitud de los gentiles sea cumplida. El cumplimiento de esto será los dolores de parto en aumento conocido como la angustia para Jacob. Israel se dará cuenta que no es más que un valle de huesos secos. Llegará al final de sí mismo. Su negación e inhabilidad de seguir hasta el final le traerá a la angustia de los dolores de parto en aumento hasta el proceso de dar a luz. Esta agonía continuará hasta que nazcan sus hijos.

Esta es una palabra dura, pero creo que el nivel de destrucción indicado solo puede llevarnos a la conclusión de que la nación actual de Israel, aparte de un remanente, es una nación Ismaelita. Fue fundada y perpetuada principalmente por los esfuerzos del hombre, a pesar de que la mano sobrenatural de Dios fue involucrada, no solo en su nacimiento sino también en su sobrevivencia porque aún el nacimiento de los Ismaeles sirve para cumplir los propósitos finales de Dios. La línea de los redimidos, sin embargo, es a través de Isaac y no de Ismael. No todos los descendientes de Israel son Israelitas.

He aquí los ojos de Jehová el Señor están contra el reino pecador, y yo lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová (Amos 9:8).

Las Escrituras que dan detalles de la destrucción de Jerusalén al final de la época son demasiado numerosas y descriptivas para permitir decir que esa destrucción ya fue cumplida en la historia pasada. Los juicios contra Israel son el resultado directo de negarse a volver a su Dios. Dado que la nación actual aún se niega a volver a su Dios y es firmemente entregada a las mismas actividades que provocaron sus juicios anteriores, mayores juicios tienen que seguir. Las promesas originales a Moisés en forma de bendiciones y maldiciones dependen del corazón del pueblo hacia su Dios y claramente indican que cuando la nación persevere en hacer caso omiso a su Dios, Dios perseverará en aumentar sus Juicios contra ella hasta que no pueda ignorarlo más. Y su último juicio será uno que es tan devastador en magnitud y también en la naturaleza sobrenatural de su liberación y restauración que en las Escrituras siempre es seguido con las palabras: Y entonces sabrán que soy Dios.” Desde las cenizas de un holocausto futuro será encontrada la semilla remanente que Dios restaurará sobrenaturalmente. Es el llamado de la Iglesia gentil no solo a apoyar a sus hermanos cegados durante este tiempo de devastación, sino también a entregar sus vidas cuando sean llamados a hacerlo como semilla redentora en esa restauración. El nacimiento de la nación restaurada será un nacimiento que asombrará a toda la creación. Entonces sabrán que Él es Dios. La nación actual aún no lo reconoce como su Dios y escoge no considerarlo. Por eso tiene que venir el juicio aumentando en magnitud para que vuelvan su atención otra vez a Dios.

Si la mujer es una señal de Israel, físicamente sellada y predestinada a los dolores de parto en beneficio de los gentiles, entonces debemos de poder identificar en una parte de las Escrituras tal grupo de Israelitas específicamente protegidos en la tierra de los asaltos de Satanás durante los últimos tres años y medio de esta época. Tal grupo encaja con el grupo inicial de 144.000 siervos en Apocalipsis 7, escogidos de doce tribus de Israel y protegidos de los asaltos demoníacos de la quinta trompeta. Esto será explorado con más detalle en el próximo capítulo.

La Compañía de Un Nuevo Hombre

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades (Efesios 2:11-16).

Es esta Iglesia y ninguna otra la que Pablo identifica en Efesios 3:10 como la Iglesia que hará posible la demostración de la sabiduría de Dios a los gobernantes y autoridades en lugares celestiales. Miqueas 5:3 lo presenta aún más claramente.

Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel (Miqueas 5:3).

¿Qué significa el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel”, sino el resto de la descendencia de la mujer en forma de una Iglesia principalmente gentil será unida con el pueblo originalmente escogido por Dios? No será una Iglesia dividida o una Iglesia que haya sido reemplazada por Sión. Serán sus hermanos vueltos a Sión, y los dos llegarán a ser la Iglesia de un nuevo hombre, representada espiritualmente por una Jerusalén Celestial ubicada en el Monte Sión Celestial.

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel (Hebreos 12:22-24).

La mujer de Apocalipsis 12 aún no es la Nueva Jerusalén de Apocalipsis 21. La Nueva Jerusalén será una compañía de un nuevo hombre de judíos y gentiles incorporando todos los redimidos de la historia, establecido por Dios después del reinado milenial de Cristo en el Monte Sión en el Jerusalén terrenal. La mujer y sus hijos de Apocalipsis 12 con el tiempo formarán la Nueva Jerusalén, pero en el tiempo de la visión, ella, junto con sus hijos, son componentes de esa ciudad futuro aún en sus etapas de restauración y desarrollo. En Apocalipsis 12, la esposa aún no se ha preparado. Desde la fecha, Israel aún no ha vuelto a su Dios, y la Iglesia aún no es una esposa sin mancha ni arruga. Pero alabado sea a Dios, estamos en los dolores de parto de una manera creciente para que seamos así.

Padre, desesperadamente necesitamos tu sabiduría y revelación para entender en especial estas Escrituras. El misterio de tu pueblo escogido Israel y tu Iglesia parece ser el punto central de esta visión celestial. Derrama revelación fresca en estas áreas para que seamos armados con el entendimiento y visión apropiada, entrando en el final de esta época. Amplía nuestro entendimiento y visión, Padre, de estas cosas. Gracias, Padre, por permitir que los gentiles sean injertados como ramas en el árbol de la santa raíz. Gracias te damos porque por la desobediencia de uno, a otro le ha sido dado misericordia. Mientras que meditamos en estas Escrituras asombrosas, el amor hacia tu pueblo escogido arde en nuestros corazones. ¡Que la paz de Jerusalén aparezca! Que tu Palabra y tu ley procedan de Jerusalén y que todas las naciones, como hijos de Israel, vengan al lugar de bendición para poder ser testigos del resplandor de tu Gloria. Ven pronto, Señor Jesús. Amén.”